
Mi objetivo siempre fue muy claro, trabajar por y para los
enfermos de Alzheimer y sus familiares. Uno de los retos que me plantee, junto
con mi directiva, fue el de conseguir un centro para los enfermos de Alzheimer
que atendiese a las necesidades que presentaba nuestra localidad. Visto que las
Administraciones no se decidían a cubrir esta necesidad tan importante decidimos
luchar e invertir todas nuestras energías en conseguir tan digna tarea.
Logramos conseguir un local cedido por el Ayuntamiento que
también se ofreció a costear la mano de obra, lo que consideramos todo un esfuerzo
dada la situación actual. Sin embargo, los materiales de construcción corrían a cargo
de la Asociación por lo que tuvimos que solicitar la ayuda de los ibenses que
gustosamente colaboraron para este fin y
poder llevar a cabo tan importante obra.
Colaborar con una Asociación como la de Alzheimer ya es
motivo de satisfacción, nada tiene que ver con cualquier otra dirección donde
priman los intereses, aquí manda el corazón. Han sido cuatro años de mucho trabajo
e implicación, un voluntariado que sin duda se ha visto recompensado con el resultado.
De esta experiencia destacaría la colaboración y la ilusión que ha tenido la gente
por aportar su granito de arena para que este centro fuese una realidad, el
haber conocido a tantas personas dispuestas ayudar, a ayudar a tan respetable
asociación, lo que agradezco enormemente.
Para mí ha sido muy gratificante y todo un orgullo ver cómo hemos crecido en estos cuatro años, ver como la junta
directiva termina su ciclo con los objetivos cumplidos y el trabajo hecho.
Mi camino en estos cuatro años no ha sido todo de alegrías y recompensas
también
ha habido momentos tristes, momentos de frustración, momentos injustos y
momentos de insatisfacción que me han hecho replantearme una y otra vez si todo
esto merecía la pena y si todos los que trabajamos en la Asociación íbamos en
el mismo barco. Después de todo, Mi
única y última conclusión ha sido que sí, sí ha valido la pena pasar por todos
esos momentos ya que he aprendido a ser más fuerte con cada uno de ellos, a
aprender de mis errores, y a saber levantarme, con más fuerza aún si cabe cuando lo único que
quieren algunos es boicotear tu labor y que no sigas adelante con tus objetivos,
tengo que destacar que he tenido un gran equipo de directiva que me acompañado
en este periplo, en el que quiero dar
las gracias por ello.
Afortunadamente la memoria del corazón borra los malos
recuerdos y magnifica los buenos. Al final la Junta Directiva junto con los
socios conseguimos nuestra meta, que los
enfermos tuvieran un centro digno. Termino mi ciclo con la satisfacción del
deber bien hecho y la tranquilidad de que lo he hecho lo mejor que he sabido, pero siempre con la
certeza de que mi paso por la Asociación ha contribuido a mejorar la calidad de
vida de los Enfermos de Alzheimer.
Ahora le toca a la nueva directiva continuar con esta gran
labor, se inicia una nueva etapa, nuevos retos y objetivos que seguro
contribuirán a la mejora de la Asociación.
Quiero dar las gracias a FEVAFA, por toda su ayuda y apoyo en esta experiencia dedicada a la asociación
de Alzheimer.
Mª Rosa Martínez Herreros