Para este nuevo artículo
de nuestro blog, me gustaría tratar los sentimientos que se manifiestan en el
entorno familiar y que los profesionales tenemos que manejar para ayudar a
trabajarlos correctamente con los cuidadores.
Unas
recomendaciones, que tan solo aplicando el sentido común y el “…
trata como te gustaría que te trataran a ti, a tu madre, a tu hija….” Pueden
hacer que la gente a la que atendemos en nuestras Asociaciones, consultas,
despachos, se sientan más entendidos y arropados.
Siempre tenemos que partir
de que cuidar a una persona va a presentar una serie de dificultades y
unas exigencias físicas y, sobre todo, emocionales, que pueden generar una
sobrecarga.
El control emocional
es básico para cuidar sin descuidarse. Saber identificar las emociones nos
permite canalizarlas correctamente permitiendo con esto una aceptación de la
situación del enfermo que estamos cuidando.
El cuidador de un enfermo
con demencia, o cualquier enfermedad degenerativa que deteriore las capacidades
físicas e intelectuales, tiene una sobrecarga, fundamentalmente causada por las
siguientes situaciones:
- El escaso
reconocimiento en la tarea de los cuidados,… ni social ni políticamente.
- La incomunicación y
la soledad de compartir tanto tiempo con una persona con la que es difícil o
casi imposible comunicarte.
- La frustración que
causa el cuidar, casi por encima de tus posibilidades, y que no puedas frenar
el proceso de sufrimiento y deterioro de tu ser querido.
- La culpabilidad,
causada por la continua duda ante la toma de decisiones.
Por el contrario a todo
esto, a mi me gustaría destacar aspectos positivos, que los profesionales que
trabajamos con Cuidadores – Familias, les tenemos que hacer tener siempre
presente para que sientan que lo que están haciendo, además de hacer sentir
bien a su enfermo, puede hacer sentir bien a ellos como personas.
Siempre hay que
destacarles la gratitud por su entrega, el aprendizaje vital, el crecimiento de
valores y la manifestación de afecto que nos muestran los enfermos con sus
sonrisas, caricias,…
Mi mensaje para cerrar
esta reflexión es que los profesionales tenemos que tener presentes los
sentimientos a los que se enfrentan los cuidadores, ya que ellos van a ser
nuestros locutores con el enfermo, y que si ellos están bien los enfermos
estarán bien.
Todo aquello que amamos
nos lo pueden arrebatar, lo que no nos pueden quitar es nuestro poder de elegir
que actitud asumimos ante esos acontecimientos.
VICTOR FRANKL
Autora: Sonia Sánchez
Cuesta, Trabajadora Social
COMITÉ DE EXPERTOS DE
FEVAFA